El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un acuerdo de 36 meses para Bolivia bajo el Servicio Ampliado del FMI, que permitirá al país acceder a DEG 1.369 millones, equivalentes a aproximadamente USD 1.900 millones.
La decisión, comunicada oficialmente por el organismo internacional, habilita un desembolso inmediato de aproximadamente USD 214 millones, mientras que el resto de los recursos será entregado gradualmente durante los tres años del programa y estará sujeto al cumplimiento de revisiones periódicas.
El FMI señaló que el programa busca estabilizar la economía boliviana, reconstruir las reservas internacionales, reducir los desequilibrios fiscales y externos, fortalecer el sistema financiero y proteger a los sectores más vulnerables.
Además, el organismo estima que el acuerdo podría facilitar la llegada de otros USD 4.000 millones provenientes de instituciones financieras internacionales, lo que ampliaría considerablemente el financiamiento externo disponible para Bolivia.
Subsidios a los combustibles entre las principales reformas
Uno de los componentes centrales del acuerdo está relacionado con la política fiscal.
Según el comunicado del FMI, el programa prevé eliminar progresivamente los subsidios a los combustibles que todavía permanecen vigentes, utilizando un mecanismo automático para determinar los precios.
El organismo sostiene que este proceso deberá realizarse paralelamente al fortalecimiento y mejor focalización de los programas de protección social, con el objetivo de reducir el impacto sobre los hogares de menores ingresos.
También se plantean medidas para mejorar la eficiencia del gasto público, administrar obligaciones atrasadas, reformar empresas públicas y establecer un marco fiscal de mediano plazo orientado a reducir la deuda.
Cambios en el mercado cambiario y política monetaria
El acuerdo también contempla modificaciones importantes en la conducción monetaria y cambiaria.
El FMI considera fundamental avanzar hacia un tipo de cambio determinado por el mercado, acompañado por políticas destinadas a incrementar las reservas internacionales y preservar la estabilidad de precios.
Entre las medidas mencionadas figura la eliminación de nuevo financiamiento del presupuesto público por parte del Banco Central de Bolivia y la transición hacia un régimen basado en metas de base monetaria.
El organismo también plantea fortalecer la autonomía, gobernanza y rendición de cuentas del Banco Central, además de limitar las intervenciones cambiarias a situaciones en las que existan condiciones desordenadas en el mercado.
Reformas financieras y mayor participación privada
El programa contempla además el fortalecimiento de la supervisión del sistema financiero y de los mecanismos de prevención de crisis.
El FMI pidió continuar modernizando las normas prudenciales y avanzar en reformas vinculadas a la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.
En materia económica, el acuerdo busca mejorar el clima de negocios, reducir distorsiones del mercado, atraer inversión privada y fomentar la creación de empleo formal.
La estrategia respaldada por el FMI apunta a que el sector privado tenga un papel más importante en la recuperación y crecimiento de la economía boliviana.
FMI proyecta contracción económica en 2026
Las proyecciones incluidas en el informe muestran un escenario económico complejo.
El FMI estima una caída del Producto Interno Bruto real de 1,6% en 2025, 3% en 2026 y 1,5% en 2027.
Para 2026, la inflación promedio proyectada alcanza el 12,7%, mientras que la inflación acumulada al cierre del año se situaría alrededor del 14,2%.
El organismo estima además que la deuda bruta total del sector público no financiero alcanzará aproximadamente el 100,2% del PIB en 2026, antes de reducirse a 95,1% en 2027.
En contraste, las reservas internacionales brutas serían impulsadas al alza. Según las proyecciones del FMI, podrían pasar de USD 3.713 millones en 2025 a USD 5.734 millones en 2026 y USD 7.297 millones en 2027.
Tres años sujetos a evaluaciones
El financiamiento aprobado no será entregado en su totalidad de manera inmediata.
Después del primer desembolso de aproximadamente USD 214 millones, los siguientes recursos estarán condicionados a evaluaciones periódicas sobre el cumplimiento de las medidas acordadas.
El subdirector gerente del FMI, Nigel Clarke, sostuvo que la continuidad de las reformas, los planes de contingencia y el respaldo de organismos multilaterales serán determinantes para alcanzar los objetivos del programa.
El acuerdo tendrá una duración de 36 meses y marcará uno de los principales componentes de la política económica boliviana durante los próximos tres años.
La decisión, comunicada oficialmente por el organismo internacional, habilita un desembolso inmediato de aproximadamente USD 214 millones, mientras que el resto de los recursos será entregado gradualmente durante los tres años del programa y estará sujeto al cumplimiento de revisiones periódicas.
El FMI señaló que el programa busca estabilizar la economía boliviana, reconstruir las reservas internacionales, reducir los desequilibrios fiscales y externos, fortalecer el sistema financiero y proteger a los sectores más vulnerables.
Además, el organismo estima que el acuerdo podría facilitar la llegada de otros USD 4.000 millones provenientes de instituciones financieras internacionales, lo que ampliaría considerablemente el financiamiento externo disponible para Bolivia.
Subsidios a los combustibles entre las principales reformas
Uno de los componentes centrales del acuerdo está relacionado con la política fiscal.
Según el comunicado del FMI, el programa prevé eliminar progresivamente los subsidios a los combustibles que todavía permanecen vigentes, utilizando un mecanismo automático para determinar los precios.
El organismo sostiene que este proceso deberá realizarse paralelamente al fortalecimiento y mejor focalización de los programas de protección social, con el objetivo de reducir el impacto sobre los hogares de menores ingresos.
También se plantean medidas para mejorar la eficiencia del gasto público, administrar obligaciones atrasadas, reformar empresas públicas y establecer un marco fiscal de mediano plazo orientado a reducir la deuda.
Cambios en el mercado cambiario y política monetaria
El acuerdo también contempla modificaciones importantes en la conducción monetaria y cambiaria.
El FMI considera fundamental avanzar hacia un tipo de cambio determinado por el mercado, acompañado por políticas destinadas a incrementar las reservas internacionales y preservar la estabilidad de precios.
Entre las medidas mencionadas figura la eliminación de nuevo financiamiento del presupuesto público por parte del Banco Central de Bolivia y la transición hacia un régimen basado en metas de base monetaria.
El organismo también plantea fortalecer la autonomía, gobernanza y rendición de cuentas del Banco Central, además de limitar las intervenciones cambiarias a situaciones en las que existan condiciones desordenadas en el mercado.
Reformas financieras y mayor participación privada
El programa contempla además el fortalecimiento de la supervisión del sistema financiero y de los mecanismos de prevención de crisis.
El FMI pidió continuar modernizando las normas prudenciales y avanzar en reformas vinculadas a la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.
En materia económica, el acuerdo busca mejorar el clima de negocios, reducir distorsiones del mercado, atraer inversión privada y fomentar la creación de empleo formal.
La estrategia respaldada por el FMI apunta a que el sector privado tenga un papel más importante en la recuperación y crecimiento de la economía boliviana.
FMI proyecta contracción económica en 2026
Las proyecciones incluidas en el informe muestran un escenario económico complejo.
El FMI estima una caída del Producto Interno Bruto real de 1,6% en 2025, 3% en 2026 y 1,5% en 2027.
Para 2026, la inflación promedio proyectada alcanza el 12,7%, mientras que la inflación acumulada al cierre del año se situaría alrededor del 14,2%.
El organismo estima además que la deuda bruta total del sector público no financiero alcanzará aproximadamente el 100,2% del PIB en 2026, antes de reducirse a 95,1% en 2027.
En contraste, las reservas internacionales brutas serían impulsadas al alza. Según las proyecciones del FMI, podrían pasar de USD 3.713 millones en 2025 a USD 5.734 millones en 2026 y USD 7.297 millones en 2027.
Tres años sujetos a evaluaciones
El financiamiento aprobado no será entregado en su totalidad de manera inmediata.
Después del primer desembolso de aproximadamente USD 214 millones, los siguientes recursos estarán condicionados a evaluaciones periódicas sobre el cumplimiento de las medidas acordadas.
El subdirector gerente del FMI, Nigel Clarke, sostuvo que la continuidad de las reformas, los planes de contingencia y el respaldo de organismos multilaterales serán determinantes para alcanzar los objetivos del programa.
El acuerdo tendrá una duración de 36 meses y marcará uno de los principales componentes de la política económica boliviana durante los próximos tres años.
