El 22 de octubre de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy informó por radio y televisión que se habían detectado misiles nucleares soviéticos en Cuba. Anunció una “cuarentena” naval para impedir que llegara más armamento a la isla y exigió el desmantelamiento de las bases.
La medida puso a Estados Unidos y la Unión Soviética en una confrontación directa. Durante varios días, mientras los buques se acercaban a la línea de cuarentena, el mundo temió que cualquier error o ataque pudiera desencadenar una guerra nuclear. Cuba, gobernada por Fidel Castro, quedó en el centro de una crisis que involucró a las dos principales potencias de la Guerra Fría.
El 28 de octubre, el líder soviético Nikita Jrushchov anunció que los misiles serían retirados. La crisis terminó con un acuerdo que incluyó el compromiso estadounidense de no invadir Cuba. Después, Washington y Moscú establecieron una línea directa de comunicación para reducir el riesgo de otra escalada. El episodio sigue recordándose como uno de los momentos en que el mundo estuvo más cerca de una guerra nuclear
La medida puso a Estados Unidos y la Unión Soviética en una confrontación directa. Durante varios días, mientras los buques se acercaban a la línea de cuarentena, el mundo temió que cualquier error o ataque pudiera desencadenar una guerra nuclear. Cuba, gobernada por Fidel Castro, quedó en el centro de una crisis que involucró a las dos principales potencias de la Guerra Fría.
El 28 de octubre, el líder soviético Nikita Jrushchov anunció que los misiles serían retirados. La crisis terminó con un acuerdo que incluyó el compromiso estadounidense de no invadir Cuba. Después, Washington y Moscú establecieron una línea directa de comunicación para reducir el riesgo de otra escalada. El episodio sigue recordándose como uno de los momentos en que el mundo estuvo más cerca de una guerra nuclear
